Innovación aplazada: Algunos hábitos solo desaparecen con las personas

Por las mañanas suelo salir a correr un rato por el campo. Me ayuda a despejar la mente, encontrar esos momentos para la reflexión …. y el cuerpo lo agradece enormemente.

Esta mañana me he cruzado con un hombre mayor que estaba observando lo que supongo serían sus parcelas, con almendros, olivos y algunas higueras. Al observar su indumentaria me ha venido a la memoria el recuerdo de mi abuelo, fallecido hace tiempo, y de otras personas de su época. Estas personas no han cambiado prácticamente el estilo de su indumentaria en los últimos 30 años. No se han actualizado a las nuevas modas. En las zonas rurales eso no suele tener tanta importancia.

Agricultor

Todo este rollo viene porque considero que en algunas empresas ocurre algo parecido, principalmente en las empresas familiares. Suele ser muy difícil, salvo que se haya planteado un proceso de sucesión, sustituir algunos de los hábitos del fundador, aunque se tenga claro que ya no son beneficiosos para la organización, e incluso, en algunos casos, que sean perjudiciales.

Existe una “lucha” equilibrada entre la necesidad de avanzar en los modelos de gestión de la organización y el respeto al fundador. Si este, en un ejercicio de generosidad, mirando por el futuro de la empresa, no impone el compromiso de seguir avanzando, es muy poco probable que alguien se enfrente a él para pedir que se cambien ciertas formas de hacer.

Una vez desaparecido el fundador de la línea central de gestión de la organización, es cuando se pueden empezar a dar pasos hacia el cambio. No suele ocurrir que los sucesores sigan estas líneas de actuación obsoletas, al igual que no suele suceder que los hijos de estas personas mayores, muy arraigadas a los entornos rurales, conserven la forma de vestir de sus ascendientes.

Todo esto me lleva a reflexionar sobre las oportunidades que se pierden hasta que el fundador desaparece. He tenido experiencias con empresas, en los que el modelo de gestión del fundador fue válido hasta hace algunos años, pero no sirve para la situación actual del mercado. Sin embargo, se sigue aplicando porque nadie ha tenido el coraje suficiente de reconocer que ya no es válido.

Todos conocemos la resistencia natural al cambio que tenemos las personas. Sin embargo, en esta época, hay que seguir innovando para poder ser competitivos. Y tenemos que innovar, no solo en productos y servicios (que permite la creación de valor), tampoco únicamente en nuestros procesos (aunque nos permitirá mejorar nuestra productividad), donde tenemos que poner nuestros mayores esfuerzos, cómo comentaba en este post sobre Empresas creativas, Empresas Innovadoras, es en innovar en la organización, en las personas que la componen, ya que esto es lo que va a permitir a la Organización su continuidad en el tiempo. El proyecto ha de ser sostenible.

Saludos.
Francisco Páez

Sobre Francisco Páez

Marketing Estratégico, Business Intelligence y Cuadro de Mando Integral. Interim Management. Formación y Consultoría. Ayudando a mejorar la competitividad de las empresas.

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