Expectativas y decepciones

Suele suceder a menudo que tras un tiempo relacionándonos con ciertas personas pensamos que han cambiado, que ya no son cómo cuando las conocimos y nos llevamos decepciones más o menos importantes.

Sin embargo, tras analizar algunos de esos casos, he llegado a la conclusión de que se trata de un error nuestro, de situar nuestras expectativas con respecto a esa persona en lo que a nosotros nos gustaría que fuera, y no realmente en lo que es.

Cuando empezamos a tratar con una persona nos dejamos influenciar por su comportamiento, su apariencia, sus relaciones, sus comentarios. En realidad, tenemos una foto parcial de su personalidad. Sin embargo, tendemos a “completar la foto” con los elementos que nosotros consideramos que encajan mejor con el conjunto que vemos.

Y ahí es donde empiezan nuestros problemas. En función del tipo de relación que establezcamos con esa persona es posible que nunca lleguemos a darnos cuenta de nuestro error.

Si nuestro trato va a ser solamente profesional y nos hemos equivocado en su parte personal, no nos daremos cuenta. Si, por el contrario, nuestro trato es personal y nos ha fallado la percepción en sus cualidades profesionales, tampoco será perceptible.

Sin embargo, si establecemos un vínculo a todos los niveles, con un trato profesional a la vez que personal, o si incorporamos esa persona a nuestro círculo de amigos, tarde o temprano pensaremos que nos está defraudando.

Decepciones

En la actualidad, con el uso (y abuso) de las Redes Sociales aumentamos considerablemente el riesgo de situar demasiado altas las expectativas sobre una persona. Lo habitual es que mostremos nuestra mejor cara en nuestros perfiles y nuestras publicaciones, llegando a crear una imagen ideal de nosotros mismos que no se corresponde en absoluto con la realidad.

Y, entonces, aparece el networking. Resulta que vamos conociendo en persona a las personas a las que seguimos en las redes sociales y no son lo que parecían. Ohh, decepción.

Es relativamente fácil detectar comportamientos ficticios en algunas redes, sobre todo de personas cuyas mayores aportaciones son reenviar comentarios de otras cuentas de referencia, incluso de manera automática. Al principio parece que conocen el tema, porque sus publicaciones se entremezclan con el resto de tu “Timeline”, pero a poco que sigas el hilo te das cuenta que no hacen aportaciones propias.

Fuera de las redes también nos encontramos casos, porque hay personas que construyen una apariencia exterior (principalmente de éxito y glamour) para relacionarse en los eventos de networking y causar una buena impresión.

Quizá sea el momento de ser conscientes de qué imagen transmitimos de nosotros mismos y de pararnos a reflexionar un poco sobre lo que valoramos de las personas de nuestro entorno.

** La foto es de la galería de Xylvia en Flickr, con una bonita reflexión sobre las decepciones

Sobre Francisco Páez

Marketing Estratégico, Business Intelligence y Cuadro de Mando Integral. Interim Management. Formación y Consultoría. Ayudando a mejorar la competitividad de las empresas.

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